...a mi Madre
Doña Máxima María Inés Zambrano Loor
Sólo lo que se mueve vive, sólo lo que cambia,
sólo lo que se transforma; y en este contexto
el mayor y mejor arte de vivir, es aquel
que pasa el límite
todos los días, todas las horas, todos los minutos...,
Victoria Tobar
“Tengo la absoluta certeza
de que Dios cree en mí,
sino dejaría de vivir”.
Ahora, madre,
¿cómo me ves?
Madura, adulta, despierta.
Mis huesos fríos,
pasmados.
Palmados,
enterrados
para espolvorear sangre
que ya ni eso es…
La sed del hombre es tu misma sed,
la de tu ser:
nostalgia,
ansiedad,
angustia,
soledad,
partir y regresar.
Debo anidar otros mares.